El estrés y el organismo (Artículo publicado en "EL Faro de Ceuta" el día 17 de mayo de 2009) Autor: DAVID ÁLVAREZ MONTANO Psicólogo colegiado Nº CE - 077
En este monográfico improvisado sobre el estrés que estamos construyendo domingo a domingo hemos definido el estrés, hemos descartado algunas ideas y creencias arraigadas socialmente sobre el mismo y también que lo produce. Recordemos; El estrés es una respuesta del organismo que, de forma intensa y aguda, activa todos sus recursos para afrontar una situación de pérdida, de amenaza o de reto. Este proceso de activación fisiológica va a acompañar a la respuesta conductual que demos; es decir, a lo que hagamos. Y eso lo dividimos en tres posibles acciones; afrontar la situación, huir de ella o, simplemente, ser incapaces de actuar. Como en la escena de la persona perseguida y que no atina con la llave del portal. La elección de una de estas tres acciones viene determinada tanto por la intensidad de la amenaza, del reto o de la pérdida, como de nuestra capacidad para afrontarlo, capacidad que se apoya directamente en nuestro conocimiento y nuestra experiencia previa. Este mecanismo tiene sentido para la especie humana en tanto que nos permitió afrontar un entorno hostil con ciertas garantías de éxito, al poder actuar rápidamente casi sin pensar. Pero dejamos una pregunta en el aire; ¿son este tipo de situaciones las que se dan en la vida actual?. Pues hay que decir que no. Si usted sale un día de invierno a trabajar y se cruza con un ladrón o está a punto de ser atropellado por un coche, usted ha sufrido una amenaza similar a si en un bosque cae un árbol a su lado o le ataca una fiera. Algo para lo que el sistema está adaptado y responde de manera programada. Sin embargo, si usted es incapaz de concentrarse ante el examen de una oposición, se está sometiendo a un reto no natural para el que el sistema no está preparado. Hay un elemento fundamental diferenciador en la evolución del ser humano, muy ligada además a todos los conflictos vinculados con la ecología del planeta; Mientras que el resto de animales se adapta al medio en el que vive, el ser humano adapta el medio a si mismo. Por ejemplo, ante una sequía el ser humano es capaz de construir un embalse o trasvasar agua. Los animales, o abandonan el territorio o se quedan intentando sobrevivir a la falta de agua. Algún día hablaremos más de ello, pero aquí nos importa porque nos indica por qué las respuestas de estrés hoy en día nos generan malestar. Ante unos exámenes usted está activando unos recursos que más que ayudar a solucionar un problema, interfieren. Estudiar exige prestar atención y concentrarse, algo ligado a los mecanismos que provocan el estrés en el organismo. Necesitamos del estrés para poder estudiar. Pero también necesita otras cosas, estar tranquilo, descansar, mantener una buena dieta, no tener otros pensamientos que le distraigan, controlar la agitación para estar sentados largos periodos de tiempo, etc. Elementos que, como vamos a ver, son interferidos directamente por los mecanismos fisiológicos del estrés. Todos hemos escuchado la historia del atropello en el que la madre es capaz de levantar a pulso un coche para sacar de debajo a su hijo. Sea leyenda urbana o no, sirve bien de ejemplo de lo que ocurre. El organismo de esta persona actúa igual que ante un león, vamos poco a poco. Tanto para levantar el coche como para huir del león es necesario que aumente la tensión muscular. Y esa tensión muscular se alimenta de oxígeno transportado en sangre, por tanto aumenta la tasa cardiaca y respiratoria. Esto ocurre porque se activa el sistema nervioso autónomo y el somático. Pero esta activación provoca más cambios; dilatación pupilar para percibir mejor la situación (no puedo evitar acordarme de aquello de “abuelita, abuelita, qué ojos más grandes tienes..”) y una disminución de riego sanguíneo a órganos que no participan de la acción motora; Aparato digestivo, riñones, etc. Esto posiblemente tenga un doble significado, por un lado se retiran recurso de donde no se necesitan y por otro se evita que, por ejemplo, nos desangremos rápidamente ante el zarpazo de un león en el vientre. Por lo mismo, se reduce la salivación, aumenta la sudoración que nos permite refrigerar el organismo ante la acción, etc. Ahora, este mecanismo fisiológico actúa rápidamente, es lo que ocurre si tenemos que dar un volantazo ante un peatón que cruza sin mirar. Pero si necesitamos más tiempo, como en el caso de la madre y el atropello, también se han de activar las glándulas suprarrenales para la secreción de adrenalina y noradrenalina, que permite mantener la activación el tiempo necesario para levantar el coche. Ahora bien, si la situación es de estrés crónico, si la madre tuviese que levantar el coche eternamente, entonces se ha de activar su hipófisis y garantizar una producción de corticoides que mantengan el sistema activo. Veremos más adelante las consecuencias de todo ello. ¿Ven algún paralelismo entre lo que ocurre y lo que perciben cuándo están estresados?. Lo veremos próximamente. Y recuerden, si desean sugerirme algún tema sobre esta sección, me pueden localizar en Esta dirección de correo electrónico está protegida contra los robots de spam, necesita tener Javascript activado para poder verla
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